jueves, 13 de noviembre de 2008

The Rolling Stones

Los Rolling Stones no son sólo una banda de rock, son un estilo de vida”. Con esa inmejorable precisión definió el manager Andrew Loog Oldham a principios de la década del sesenta a sus entonces representados, un grupo de seis jóvenes ingleses que tocaban rhythm n’ blues, y que, detrás de su aparente inocencia, escondían una salvaje rebeldía que no tardaría en salir a la luz.

Es precisamente ese espíritu trangresor el que Oldham buscó explotar desde un comienzo en los Rolling Stones, como estrategia promocional para posicionarlos frente a sus exitosos contemporáneos, Los Beatles. Mientras que los “cuatro de Liverpool” reflejaban la imagen de corrección y adaptación al sistema, Mick Jagger y compañía se mostraban a sí mismos con toda intencionalidad como los “chicos malos”, provocadores, una verdadera amenaza para la sociedad. Y luego se encargarían de demostrarlo en los hechos hechos: muertos, excesos, escándalos y juicios.


En un comienzo fue el rythm n' blues

Mick Jagger y Keith Richards se vieron las caras por primera vez en la escuela primaria en Dartford, localidad del condado inglés de Kent. Recién 10 años después, en 1962, se volvieron a cruzar en un tren. Richards, fanático de la música negra norteamericana, notó que su antiguo amigo de la infancia llevaba bajo su brazo algunos discos de blues y rhythm n’ blues. A partir de ese momento se volvieron inseparables.

Debido a sus gustos musicales comunes, ambos jóvenes frecuentaban los mismos reductos, donde tocaban los primeros músicos británicos de jazz y rhythm n’blues. Entre éstos se destacaba la Alexis Corner’s Blues Incorporated, integrada, entre otros, por el guitarrista Brian Jones y el baterista Charlie Watts. Los Rolling Stones (nombre inspirado en el títuo de un tema de Muddy Waters) no tardaron en ser una realidad. Luego se sumaron Ian Stewart al piano y Bill Wymann al bajo.

En 1963 grabaron su primer single, con el tema Come on, en la cara A, y I want to be loved en el reverso. En sus primeras presentaciones en vivo y, sobre todo en televisión, los Stones todavía eran mesurados, prolijos y se vestía con traje, corbata y zapatos lustrados.

Sus primeros discos estaban basados casi exclusivamente en covers de temas de sus amados músicos negros, como Chuck Berry, Bo Diddley, Muddy Waters o Jimmy Redd. La placa debut, The Rolling Stones del grupo sólo tenía un tema propio, y en las dos siguientes (The Rolling Stones vol. 2 y Out of our heads, ambos de 1965) fueron tres las composiciones originales. Recién en Aftermath (1966) la dupla compositiva Jagger-Richards apareció por primera vez en todo su esplendor.

El éxito de los chicos salvajes fue inmediato. Comenzaron las extenuantes giras por Europa y Estados Unidos, las presentaciones en programas de televisión, las tapas de revistas. Y también comenzaron los escándalos y los problemas internos. Jagger y Richards fueron detenidos por posesión de drogas. Y las tensiones entre estos dos últimos y Brian Jones se hicieron cada vez más evidente. Jones, quien en un principio fue el líder de la banda, vio ver decrecer su injerencia a manos de sus otros dos compañeros, y esto acentuó su declive físico y emocional.

Así pasaron Between The Buttoms (1967), Their Satanic Magesties Request (1967) –uno de los pocos fracasos de su carrera-, y Beggars Banquet (1968), donde se puede apreciar la verdadera esencia musical de los Stones.

Ya en 1969 las presiones internas eran insostenibles. Un deteriorado Brian Jones fue prácticamente expulsado del grupo. El 9 de junio de ese año se anunció oficialmente su alejamiento, y el 3 de julio fue encontrado muerto en el fondo de la pileta de su mansión. La versión oficial indicó que se trató de un accidente.


La vida después de Brian Jones

Los Stones no tardaron en encontrar un reemplazante del malogrado guitarrista. El puesto lo ocupó Mick Taylor, un talentoso músico de blues que integraba los Bluesbreakers, de John Mayall. Pocos meses después, volvieron a ocupar las primeras planas. En uno de sus shows en California un joven negro fue asesinado por los Hell Angels, la banda de tamibles motoqueros que se encargaba de la seguridad del evento.

La etapa con Mick Taylor fue una de las más ricas y prolíficas de la historia de la banda. En esos años lanzaron discos memorables, como el vivo Get yer ya-ya’s out (1970), Sticky Fingers (1971), (en cuyo arte apareció por primera vez el logo de la lengua creado por Andy Warhol), Exile on main street (1972), Goats Head Soup (1973) e It’s only rock and roll (1974).

Luego de esta última placa, el tímido Taylor, abrumado por el vértigo de la vida en la ruta, decidió dejar su puesto. Entonces Keith Richards convocó a su amigo Ronnie Wood, quien no dudó en abandonar a los Faces para convertirse en el nuevo Rolling Stone.

La segunda mitad de los setenta fue bastante irregular para el grupo. Jagger dedicaba cada vez más tiempo a protagonizar películas y a participar en las fiestas del jet set, en tanto que Keith Richards atravesaba su peor período de adicción a la heroína. Sin embargo de esa época fueron producto dos grandes álbumes como el negrísimo Black and Blue (1976) y y el country Some girls (1978) .

Dinosaurios del rock

Los ochenta encuentran a los Stones como indiscutidas mega estrellas del rock. Sus giras eran monumentales, con recitales en grandes estadios e impresionantes puestas en escena. Si bien en el aspecto musical, la década comenzó con trabajos sólidos como Emotional Rescue (1980) y Tatto You (1981), luego se fue diluyendo entre discos mediocres (Undercover, 1983 y Dirty Work, de 1986) y las constantes peleas de egos entre Richards y Jagger.

Estos conflictos fueron causantes de un parate en el que cada uno de los integrantes se dedicó a su proyecto solista. El tan esperado regreso se dio con Steel Wheels (1989), que dio lugar a la gira más extensa y costosa de la historia, hasta ese momento.

Para ese momento los Stones ya eran unos veteranos con menos entusiasmo por verse las caras demasiado seguido. En 1993, el parco Bill Wyman anunció su retiro de la banda.

Cuando todos ya creían que era el fin de los Rolling Stones, los arrugados y canosos músicos volvieron a la carga con Voodoo Lounge (1994), un disco fresco y potente que los volvió a poner en la ruta, y los trajo por primera vez a la Argentina.

Un año después se animaron a grabar un acústico con algunos de sus clásicos, titulado Stripped y, como siempre, escalaron a lo más alto de todos los rankings de ventas. Y para que a nadie le queden dudas que los ya abuelos Stones no tenían energía para más, en 1997 vio la luz Bridges to Babylon.

En 2002, para festejar el cuarenta aniversario de la banda, editaron Fourty Licks un complidado de sus clásicos que incluía cuatro temas nuevos. Y, como siempre, se largaron a la ruta en una gira-festejo que recorrió el mundo.

Más de cuarenta años después, el reinado de Sus Majestades Satánicas continúa intacto.


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